Un poco de historia
Allá por 1596, cuando Don Diego de Montemayor funda la hoy conocida como ciudad de Monterrey y comienza repoblar los antiguos asentamientos de la que era conocida como «Estancia Castaño» y se cambia el nombre por Hacienda San Francisco. En 1610, Diego de Montemayor vende la Hacienda de San Francisco al capitán José de Treviño quien dio fuerte impulso a la economía local y después de catorce años de poseer la hacienda, Don Jose de Treviño la vendió a sus sobrinos, Blas de la Garza y Alonso Treviño.

En 1633 el capitán Alonso Treviño dio inicio a un obraje de los primeros y más importantes en el Nuevo Reino de León siendo la ganadería y el proceso fabril las principales actividades económicas de las haciendas, lo cual nos dejaba presagiar desde entonces el futuro industrial de Apodaca. Posteriormente, el capitán Alonso Treviño vendió su parte de la hacienda a Blas de la Garza. Se le dio formalidad a esta operación el 28 de septiembre de 1643, al morir Blas, a los 79 años de edad, el 21 de febrero de 1669, la hacienda fue repartida entre sus hijos varones, de nombres: Blas, Lázaro, Miguel, Francisco y Juan de la Garza Falcón lo que desencadeno la división de las 7 haciendas que hoy conocemos como San Francisco (cabecera municipal), La Encarnación, Santa Rosa, Mezquital, Huinala, Agua Fría y San Miguel.
La fecha exacta de su fundación data del año 1747, pero fue en 1851 que el Honorable Congreso de Nuevo León emitió el decreto número 112, por el cual el Valle de San Francisco es elevado a la categoría de villa, con el nombre de Villa de San Francisco de Apodaca, quedando bajo su jurisdicción las congregaciones de Santa Rosa, Mezquital, Agua Fría, Zacatecas, Huinalá, La Encarnación y San Miguel.
La leyenda

En ese tiempo llego a la villa un forastero originario de Camargo, Tamaulipas que asistía a las ferias con motivo de las fiestas patronales, este forastero se fijo en la señorita y se propuso cortejarla, durante poco menos de dos años el cortejo duro y termino en boda, la señorita no podía estar mas contenta pues unía su vida a quien para ella era el hombre perfecto.
Al terminar las nupcias, la reciente pareja viajaron a Camargo para iniciar su vida juntos.
El extraño regreso

