
Era una noche sin luna, el viento cortaba como cuchillo y las sombras parecían danzar con vida propia entre los nopales secos…
Me encontraba recorriendo los viejos caminos de un México anterior a la conquista, donde las antiguas voces aún susurran en el silencio de la noche. Fue entonces que recordé un pasaje que aún hiela la sangre de los ancianos: el de las Cihuateteoh, las mujeres que murieron convertidas en guerreras del nacimiento, y que regresan para marcar destino y rencor en la tierra de los vivos.
Códice Florentino
Los vecinos comentan y algunos mayores afirman que en los manuscritos del gran fraile Bernardino de Sahagún, se habla de entidades que no pertenecen ni al Mictlán ni a la luz del amanecer.
Eran las Cihuateteoh, mujeres que murieron en el acto supremo del parto: una batalla donde la vida y la muerte se enfrentan con furia y sangre. No eran simples difuntas… eran guerreras caídas en combate, y su muerte era tan sagrada que el universo mismo se partía en dos cuando dejaban este mundo.
La naturaleza oscura de las Cihuateteoh
Según los antiguos relatos:
- Las Cihuateteoh no eran almas dóciles.
- No eran benignas.
- Su compañía estaba ligada a la noche, los cruces, y los lugares donde el silencio pesa como losas de piedra.
Acompañaban al Sol desde el cenit hasta el ocaso —pero jamás al amanecer—, como recordatorio de que su misión se cumplía en la hora donde la vida se torna tenue y la sombra se alarga. Eran espíritus liminales, atrapados entre planos, temidos incluso por los hombres más valientes.
Los días señalados y su retorno
El Códice no miente ni endulza sus palabras:
- En ciertos días del tonalpohualli, cuando los ritmos del cosmos se tornaban funestos, las Cihuateteoh descendían a la tierra.
- Caminaban los cruces, los cerros solitarios y los senderos olvidados.
- Su presencia causaba inquietud, enfermedad y desgracia.
A los recién nacidos en días asociados a su influencia, se les adjudicaba destino torcido, debilidad o mala fortuna. No eran solo espectros ruidosos: eran marcadores de destino.
Apariciones y aullidos de la noche
Las voces antiguas cuentan que…
- Por la noche, en el filo del silencio, se oían pasos sobre piedras.
- Se escuchaban lamentos largos, no de dolor… sino de rencor.
- Sus siluetas surcaban caminos, sus rostros pálidos como cal viva.
No lloraban por maternidad perdida —no, no—… su llanto era denuncia y furia.
Advertencias de los mayores
“Hijo,” decían los abuelos a los jóvenes,
“no salgas cuando la noche se hace larga, no respondas al sonido de pasos que no reconoces.”
Las Cihuateteoh se volvieron símbolo de advertencia, recordatorio de que no todo espíritu encuentra descanso… y que algunas almas regresan al mundo de los vivos, no por añoranza, sino por rencor.
Sitios asociados a estas sombras
Códigos antiguos y tradiciones orales coinciden:
- Caminos desiertos
- Cruces solitarios
- Pueblos abandonados
Son estos lugares donde los pasos invisibles resuenan más fuerte, donde los gritos se confunden con el viento, y donde los vivos miran sobre su hombro con miedo reverente.
Querida alma que lees estas letras, no pienses que lo que aquí se narra es simple cuento. Las Cihuateteoh fueron temidas desde tiempos antiguos, y aunque el mundo cambió desde entonces, la memoria de su rencor persiste en las sombras más profundas del atardecer. Cuando la noche cae, recuerda que hay espíritus que no descansan… y no todos lloran por amor.
A su mercé…
Si este relato fue de su agrado, humildemente pido nos ayude compartiéndolo a sus familiares y allegados durante una reunión en una negra noche. O por medio de un compartir en su red social. Si la leyenda atenta a su cultura, pues es distinta a la alojada en su memoria, pido a su mercé que sea indulgente, pues es así como el relato llegó a mis oídos y es mi forma particular de compartirla.
Recuerde que, por ser leyenda, puede o no tener una base real y contener una increíble dosis de libertad literaria, ya sea por la región donde fue relatada o por quien la narra.
Hasta la próxima, garbancer@s.
Basado en el trabajo de Fray Bernardino de Sahagún
Historia general de las cosas de Nueva España
