
Mis queridas almas lectoras, imaginen conmigo una noche sin luna, el aire cargado de silencio y un templo antiguo que guarda en cada piedra cuentos de fe, arte y secretos que desafían al tiempo. Fue en medio de esa penumbra donde se forjó una de las leyendas más inquietantes del corazón de México…
Los vecinos comentan y algunos mayores afirman que ciertos pasillos del Templo de Santa Rosa de Viterbo —ese coloso barroco que ha visto pasar siglos— son recorridos por un espectro envuelto en hábito blanco, silencioso, con un aire de tristeza que hiela la sangre.
El Susurro de Sor Neve: Historia de Amor y Dolor
En la Querétaro de antaño, cuando los conventos aún guardaban puertas de madera robusta y el incienso dibujaba columnas de humo eterno, vivió una joven llamada Sor Ana María de San Francisco y Neve —aunque la gente la recuerda simplemente como Sor Neve.
Sor Neve no nació para el silencio de las celdas. De familia acaudalada y corazón inquieto, se dice que ella encontró el amor en los brazos de un joven que su familia no aprobaba. Ante la desaprobación y el temor a ese amor que crecía como llama en viento, sus padres tomaron una decisión que cambiaría para siempre su destino: la enviaron al convento de Santa Rosa de Viterbo, lejos de su amado, lejos de la luz que encendía su pecho.
Allí, la tristeza fue su única compañera. Algunos dicen que la soledad y el desapego la consumieron lentamente, como la cera que gime en la vela hasta desaparecer en humo. Otros, más sombríos, aseguran que su desesperación la llevó a tomar la decisión más trágica: quitarse la vida entre los muros sagrados que una vez acogieron sus sueños.
El Retrato que Observa
Dentro del templo todavía cuelga un retrato al óleo sobre tela que parece no pertenecer solo al arte… sino a la misma esencia de la historia. En él, una novicia vestida de blanco posa con una expresión serena, pero sus ojos… ¡ay, sus ojos! Parecen penetrar el alma de quien los mira, como si el cuadro guardara más que pintura y tela: guarda un lamento eterno.
Lo más inquietante, dicen quienes han caminado de noche entre sombras y bancos vacíos, es que la figura de Sor Neve que aparece en ese cuadro es la misma que se le ha visto pasear por los corredores silenciosos del Templo y los pasillos del Colegio de Arte contiguo.
Testimonios de lo Inexplicable
Los guardias nocturnos, trabajadores del museo y visitantes persistentes cuentan que cuando la noche avanza y el templo se vacía, una silueta blanca baja las escaleras antiguas, se detiene junto a la pila de uno de los patios principales, dejando tras de sí un frío que atraviesa hasta los huesos, y algunos aseguran que han sentido ojos invisibles siguiéndolos, como si alguien velara por sus pasos.
Quienes miran fijamente el retrato por largos segundos aseguran que los ojos de la monja parecen seguir cada movimiento, como si el lienzo y la sombra fueran una misma presencia.
Mis queridas almas lectoras… el amor —ese fuego que puede elevar nuestras almas o consumirnos por dentro— ha dejado huellas en más de una leyenda. En la historia de Sor Neve, vemos cómo los deseos reprimidos y las decisiones forzadas pueden dejar un eco que ni el silencio eterno logra sofocar. Y aunque algunos digan que estas historias son solo viento y palabras, otros —los que sienten la brisa helada en el templo— saben que hay presencias que encuentran en nuestros recuerdos un lugar donde seguir existiendo.
A su mercé…
Si este relato fue de su agrado, humildemente pido nos ayude compartiéndolo a sus familiares y allegados durante una reunión en una negra noche. O por medio de un compartir en su red social. Si la leyenda atenta a su cultura, pues es distinta a la alojada en su memoria, pido a su mercé que sea indulgente, pues es así como el relato llegó a mis oídos y es mi forma particular de compartirla.
Recuerde que, por ser leyenda, puede o no tener una base real y contener una increíble dosis de libertad literaria, ya sea por la región donde fue relatada o por quien la narra.
Hasta la próxima, garbancer@s.
Este texto es una versión creada por El Cronista Garbancero
a partir de la leyenda popular.